Y como he sido tan tonta,
de creerme sus caricias y sus sonrisas,
las que creían que eran mías,
ya tenían dueña,
siempre las tuvieron aunque me autoengañe,
nunca jamás seré ella.
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Hoy le escribo al corazón y limpio su engranaje, Por que con el alma sucia no se dan buenos mensajes.