Es como si un trozo de recuerdo se hubiese quedado estancado en mi esófago, y noto como mis pulmones
de repente son silencio. Me empiezan a brotar llamas de mi pecho, y no consigo tragar saliva para apagarlo.
Mis puños se vuelven cubitos de hielo, que se rompen contra la pared. Y mis ojos consiguen salir de lo que que ya estaba cansada de tragar. En el reflejo de mis ventanas se consigue ver cada beso que nos dimos, cada frase que se me quedó grabada a fuego lento, cada vez que tus manos rozaron mi espalda.
Ahora más bien, no te pido que vuelvas, para nada. Él tu de ahora me da asco.
Y dime, ¿tu has conseguido olvidar eso? Sigues sin saber mentir, se te nota en la mirada.
sábado, 27 de julio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario